Pues como todos los años, nos volvemos a juntar, esta vez por tierras burgalesas, para contarnos como va la vida después de la uni...
Con GPS personal telefónico llegamos hasta el Mercadona, y tras una agradable visita a la casa de los Srs. García (pedazo de choza!!) nos dirigimos al centro, donde nos esperan impacientes ( por comerse unos churros con chocolate ) nuestros compañeros de aventuras. Eso sí, previo de un par de cañítas, para ir calentando motores.
Visita cultural a la ciudad, con los típicos paseos, marionetas gigantes, grandes mujeres blancas montadas a caballo, águilas enormes no cesan de mirar como dos bailarinas estiran sus cuerpos en el escenario, la catedral, el papamoscas y como no, no podían faltar las bodas. Ir a Burgos y no ver una boda, es como querer comerte una hamburguesa con los brazos escayolados; es como si tuvieses que poner a todo el mundo de acuerdo para que estuvieran en silencio durante un minuto y así poder oír como tu hermana que esta en una isla muy remota te esta llamando.
Pero no se crean... que ultimamente, mas de uno seguro que si viene alguien y le dijera... '¿te quieres casar?', seguro que respondería... 'si es ahora mismo, sí'.
Bueno, bromas a parte, una comida con El Padrino no vino nada mal, aunque creo que nos quedamos un poco cortos... por que no pedimos ni postre...
Tras una larga sobremesa en lo alto del castillo (con siesta y dragón incluidos para algunos) y haciendo escala en el super, nos dirigimos a nuestra querida ( bueno, nuestra nuestra... sí, que cojones, nuestra!! ) casa rural en la cual nos esperaba Gloria, ( no penséis mal que esta vez no estaba tan caliente como otras...).
Tras unas buenas brasas, en las cuales pudimos ver las dotes de nuestro chiquitin con el palo, unas ricas costillas, careta, chorizos y morcillas a la luz de la luna, digo, de la lampara que sacó el apoderado, que si no...
No hizo falta ni cartas ni fichas, ya que con un lápiz y unas cuantas palabras se pueden hacer muchas cosas.
Fue un día muy ilustrativo, ya que aprendimos lo que era un Nalud, a enfriar botellines de cerveza con sal, a salvar el mundo de la crisis, a saber que nunca jamas en la vida es posible dibujar un borrego, e incluso a darnos cuenta que no hace falta nada para pasárselo bien, solamente querer estar a gusto todos juntos.
La sorpresa de la noche nos la dieron tras los resultados de la porra, y, con todos mis respetos, sigo pensando que tengo posibilidades ;) , aunque la cosa está muy complicada.
Solo espero que no tengamos que aguantar los carteles el día D.
El domingo, y sin resaca, con unas cervezas explotadas en el congelador y poca hambre, nos fuimos a la comunión de Ainhoa, a la cual fuimos sin regalo y quedamos muy mal, pero por lo menos nos sirvió para darnos cuenta que mas vale callar... si no quieres que la atención se centre en ti.
Simplemente dar las gracias a los anfitriones y espero que no tengan en cuenta la próxima, ya que de seguro que será peor.
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